Bebederos Contra Refrescos

“El agua es tan mala que hasta la bendicen.”

– Del refranero popular mexicano

La instalación de bebederos de agua potable es una de las medidas con las que el gobierno federal buscará abatir el consumo de bebidas azucaradas en las escuelas, ojalá que por disminuir obesidad y diabetes no se reactiven las enfermedades gastrointestinales.

Del presupuesto del año próximo el gobierno federal destinará 3 mil 500 millones de pesos, de los 9 mil 678 millones que se destinarán en los próximos 3 años a la instalación de bebederos en las escuelas públicas del país.

Es un hecho que la prevención es la llave para disminuir los costos por la atención médica. Nadie en sano juicio puede estar en contra de modificar la dieta de los mexicanos, en particular de los niños, solo que las soluciones no se logran a golpe de chequera, sí, los recursos ayudan pero en este caso el cambio radica mucho más en modificar hábitos.

Me temo que subir un peso a los refrescos no será la medida. Los refrescos en los últimos 40 años se convirtieron en un invitado permanente y creciente en la mesa de las familias mexicanas, tanto que en los tiempos que los gobiernos que elaboraban canasta básica incluían a los refrescos.

Los bebederos son un buen recurso, pero el problema radica en la calidad del agua. El tratamiento para hacerla potable aún deja mucho que desear en amplias zonas del país, de hecho hay escuelas que prefirieron clausurar las tomas de agua porque los bebederos eran un foco de infección.

No hemos avanzado lo suficiente en la construcción de plantas de tratamiento, es verdad que en países de infraestructura moderna se bebe el agua de la llave no es nuestro caso, vaya ni el de Estados Unidos, hay que recordar lo que reveló en uno de sus documentales el cineasta estadounidense Michael Moore…

Algunos ejemplos: en competencias deportivas algunas selecciones llegan hasta con el agua que consumirán sus jugadores, una floreciente industria es la del agua embotellada, muchos productos agrícolas mexicanos tienen cerradas las puertas en el extranjero porque se riegan con agua insalubre; la misma que llega a todas las tomas de agua, incluidas las de las escuelas.

Pregunte a un extranjero que visite frecuentemente México si toma agua de la llave. De hecho la mayoría de los hoteles ofrecen botellas de agua de cortesía, otros de plano las cobran, porque saben que sus huéspedes no tienen confianza en el agua de la llave.

Tiempo atrás los alimentos se acompañaban con aguas frescas, la dinámica de la vida hizo más fácil poner un refresco que preparar agua fresca, amén de la penetración comercial de los refrescos y el costo que significan las frutas y el azúcar; elementos que seguirán presentes: los papás viven de prisa, la industria  no bajará la cortina y fruta y azúcar no son baratas.

En otros países como los europeos hay una cultura de acompañar con vino y agua los alimentos, pero además de la costumbre, la gente puede comprar vino a precios accesibles, de hecho es más barato un vaso de vino que un refresco.

Nos tomará tiempo acostumbrarnos a comer tacos con agua simple, tenemos hábitos muy arraigados, uno es ese, el de los tacos, porque igual que los sibaritas tienen claro el maridaje de vinos y alimentos, los “gourmets” mexicanos por su lado han desarrollado su propio ritual con las bebidas, saben cuando combinar con refresco, cerveza o tequila.

Volviendo al asunto de los bebederos, los niños consumen agua, su dinámica los lleva a los bebederos después de un agitado recreo, es verdad que si se trabaja con constancia por parte de las escuelas y sobre todo los padres de familia se pueden modificar los hábitos, pero tomará una o dos generaciones; pero antes hay una tarea de infraestructura costosa y llena de obstáculos políticos, hay que ver los conflictos para hacer llegar agua a las ciudades, la polémica de las construcción de presas que siempre va cercana a la construcción de plantas potabilizadoras.

Bienvenidos los bebederos, si con ellos vienen las plantas tratadoras de agua; de lo contrario ahora habrá que destinar un presupuesto para combatir, de nuevo, enfermedades gastrointestinales. Tema aparte, para bajarle el gusto a los refrescos faltará un poco más que subirle el pesito.

One thought on “Bebederos Contra Refrescos

  1. ¿Entonces es una mala medida o un retroceso medico? Aquí en León ya son varios años donde se instalaron bebederos por la Cd y escuelas. Se ha demostrado que la toma del agua que llega a nuestras casa es mas pura que el agua embotellada; incluso hay gente que llena sus garrafones o botella de estos bebederos. Ahora retomando el análisis hecho, ¿cuantas escuelas hay en las zonas donde hay escacez de agua y cuantas donde no es tan fuerte la falta de este líquido? Va a tardar en derribar toda la negativa de la gente, pero ¿si no empezamos ahora, entonces cuando? Una o dos generaciones, no lo creo.

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