De Todos Colores y Sabores

Originalmente publicado en el Diario Milenio el 24 de Octubre de 2012

La semana pasada la Comisión de Política Narcótica del Reino Unido concluyó que la posesión de drogas de cualquier tipo en pequeñas cantidades no debe considerarse delito criminal, sino ofensa civil, penada con multas o servicio comunitario.

Quizás el Reino Unido parezca una tierra ultra liberal, alejada del conflicto por el trasiego y la venta de narcóticos en América. Sin embargo, estas políticas tienen una manera de esparcirse y convertirse en un estándar. Esta misma discusión se mantiene en México en los últimos años.

Lo interesante de esta tendencia es la inclusión de drogas duras cuando por lo general se excluyen de las propuestas de legalización. Sea ésta una idea extremista o no, obliga a cuestionar si una eventual legalización de narcóticos debe ser absoluta o parcial y los motivos para establecerla.

La crítica más objetiva a la legalización es que los usuarios más frecuentes son aquellos marginados de la sociedad y que el refrendo del consumo sólo los hundiría más. La retórica está en si la criminalización erosiona el consumo o solamente presenta una oportunidad de arbitraje de la que se aprovechan las organizaciones delictivas. Claramente en el Reino Unido han llegado a una conclusión, aunque sea prematura.

El otro argumento es si legalizar el consumo de mariguana en realidad tendría un efecto positivo en la lucha contra la industria criminal de narcóticos. Después de todo, el verdadero valor de consumo viene de las drogas duras y el volumen de las metanfetaminas. El importe económico de la cannabis podría pasar desapercibido o incluso causar un ligero incremento de los estimulantes más fuertes.

Aunque equiparar la legalización de la mariguana con la de las metanfetaminas es equiparar una llovizna con el diluvio, es ingenuo tratarla como la solución cuando es sólo un tratamiento superficial. Incluso se podría dudar si los defensores sólo lo impulsan para facilitar su consumo personal.

Ultimadamente aunque el efecto imponente de corto plazo en el combate del narcotráfico presente motivo para considerar este tipo de medidas, el impacto social de largo plazo debe permanecer como el fundamento de la discusión. Permitir el uso de la mariguana sería, bajo la mejor de las circunstancias, inocuo para la sociedad. Aunque más riesgosa, la legalización de todas las drogas, quizás podría tener un efecto positivo ante una situación como la que enfrenta, no sólo México, sino toda América; pero no se debe tomar a un costo que incapacite al continente en el futuro.

Legalizar la mariguana no trae la gran solución al narcotráfico

 

Drogas duras como la cocaína tienen el volumen del valor del mercado del narcotráfico, pero legalizarlas trae problemas más complejos que los de legalizar sólo la mariguana

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