Gramática Asesina

Cuando profesores de idioma alrededor del mundo imploran a sus pupilos respetar las costumbres y normas que rigen los lenguajes, rara vez son usadas amenazas de muerte como reacción; cuando novelistas llevan al límite los coloquialismos para darle vigencia a sus historias lo hacen con un sentido de rectitud y cuando usamos abreviaciones y evitamos símbolos en nuestras comunicaciones casuales, nos sentimos refugiados por el tiempo y las colecciones que ahorramos.

El 26 de febrero de 2012, George Zimmerman, miembro de un grupo de vigilancia comunitario en Florida, asesinó a Trayvon Martin, un menor de edad con escasos incidentes previos, después de que sostuvieron un violento enfrentamiento. El de Zimmerman se convirtió en el caso estelar de 2013 en Estados Unidos por la situación controversial y los contextos raciales.

El colono tenía permiso de cargar el arma escondida y usarla en defensa propia, la comunidad ha sufrido de incrementos en crimen recientemente y el conflicto cae en el terreno de poner en riesgo la vida del defensor, pero las evidencias señalan que pudo evitar usar el arma. El tema ha despertado mucho interés de las minorías ya que Zimmerman ha sido representado como hispano, afroamericano y blanco europeo dependiendo de la fuente y Martin era negro.

El pasado 13 de julio la Corte determinó que Zimmerman era inocente de todos los cargos. A pesar de ser un caso relativamente común, el Presidente Obama ha dado dos discursos de 20 minutos para discutirlo; la cabeza del sistema judicial, el Abogado General, ha sido muy criticado por declarar al caso como limpio y la comunidad afroamericana se encuentra alborotada por el veredicto.

En las ciudades de Estados Unidos el crimen se concentra en ciertos grupos sociales que frecuentemente son representados claramente por ciertas etnicidades, lo que causa que las autoridades y el público en general estén prejuiciados para creer que una persona que se ve de cierta manera, seguramente está haciendo algo malo. En efecto, hay muchos casos en los que se señala de presuntos culpables a ciudadanos de ciertos perfiles a pesar de su inocencia. Por otro lado, la estadística demuestra que es considerable la proporción de crimen causado por gente con cierta descripción: color de piel, ropa holgada, tatuajes, etc.

El jurado decidió que en algún momento de la riña George Zimmerman, estaba con la espalda al piso y recibiendo golpes repetidamente en la cabeza corría suficiente riesgo para justificar el uso de su pistola semiautomática. Al jurado sin embargo no se le encomendó decidir si era necesario para Zimmerman estar armado, o de quién era responsabilidad que la reacción de Martin fue asaltar a un vigilante de la comunidad en la que vive al sentirse observado; las preguntas que evidentemente el público estadounidense quisiera respondidas.

El resto del mundo nos podemos preguntar por qué la necesidad de violencia. La influencia de Estados Unidos es indudable, culturalmente Estados Unidos es un país relativamente más violento que otros, parte es por su tradición militar, parte por haber sido fundado como una federación tan extensa en una época sin capacidad de centralismo; pero también porque sus mismas leyes lo provocan.

El resultado del jurado en el caso Zimmerman está basado en el principio legal de “mantener tú terreno” (Stand your ground), lo que permitió legalmente al acusado a mantener un conflicto violento cuando pudo haber huido. Curiosamente, de acuerdo al libro “No Duty to Retreat” de Richard Brown, este principio legal está basado en un dogma europeo que dice “no deber de huir”. En Europa la ley establecía que tras asesinar a alguien tienes la obligación de demostrar que estabas literalmente en contra de una pared y no podías huir – “no tenía el deber de huir”. El cambio idiomático en Estados Unidos fue interpretado legalmente como que no tienes ningún deber de huir y se considera por el autor el fundamento detrás de caracterizar el honor como el rehusarse a huir de una situación cuando en realidad significaba todo lo contrario, es más honorable evitar la violencia hasta que hayan sido agotadas todas las posibilidades.

La popularización del héroe violento no es exclusiva a Estados Unidos, pero desafortunadamente su influencia cultural ha hecho mucho por perpetuar ese estereotipo y como se ve en el caso Zimmerman y en tantos más, ha llegado a caracterizar cómo actúan muchos en sociedad. Sería hipócrita no reconocer que vemos con mayor admiración a quienes pueden ejecutar su superioridad física sobre los más débiles que a quienes jamás considerarían la opción de una solución violenta.

La valentía es un valor universal que necesitamos cada día más. Valor para hacer lo correcto aunque sea difícil, valor para defender a quienes no pueden hacerlo solos y valor para reconocer cuando hemos fallado. No es lo mismo que salir a la calle con sed de venganza y fantasías de artes marciales; afortunadamente hay más héroes en trajes, overoles y uniformes todos los días que con armas escondidas.

George Zimmerman es inocente. La familia de Trayvon Martin y otros que han sentido la sensación que dejan las leyes sin justicia podrán estar indignados, pero el hombre actuó conforme a sus derechos. Desafortunadamente son leyes que fueron interpretadas por gente que no sabía gramática y así es como la gramática se vuelve asesina.

Se ha perpetuado el concepto de la confrontación violencia como un acto heroico y la huida como uno de cobardía

Las tradiciones militares y el imperialismo han glorificado la violencia como una solución sobre el diálogo

 

 

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