La Nueva Política Contra El Narcotráfico

La semana pasada la Secretaría de la Defensa Nacional publicó sus avances en materia de narcotráfico para 2013. Prosiguieron reportajes y titulares que sugieren que hubo un cataclismo en la persecución del crimen organizado en el primer año de gobierno de Peña Nieto, frente a lo que sucedía en el gobierno calderonista.

Yo mismo me preparé, enojado, a leer lo que estaba seguro que sucedería desde que se eligió la Presidencia, evidencia de que se estaba permitiendo traficar droga por debajo de la mesa en el nuevo régimen. Después de todo, a susurros y murmullos, es lo que se esperaba hiciera cualquier candidato electo para tratar de reducir la violencia en el país. Grata es mi sorpresa que los titulares, como frecuentemente lo hacen, anunciaban una interpretación falsa de los datos.

En los 20 rubros que reporta la SEDENA, incluidos decomisos de drogas, vehículos, armas y dinero, en efecto hay caídas este año. Notable es la disminución de alrededor de 50% en la marihuana confiscada, pero las reducciones en dinero, automóviles y armas están caídos por solo alrededor de 10%, una diferencia que puede ser atribuida a un sinnúmero de factores, como simplemente que se estén comparando fechas anualizadas del sexenio pasado contra 11 meses del actual. Más importantemente, el decomiso de cocaína, sin duda la droga que representa el mayor valor de mercado al narcotráfico, sube en 20%.

No quisiera convertir este artículo en una denuncia contra otros medios de comunicación, pero esta noticia es un ejemplo del impacto que tiene el amarillismo y la dramatización de reportajes. Muchos abrieron sus notas subrayando que en ciertos rubros había disminuido el decomiso por hasta 50%. Que terrible e irresponsable periodismo que ni siquiera hace un mínimo esfuerzo por correlacionar este dato con la legalización de la marihuana, el rubro al que se refieren, en el mercado objetivo del narcotráfico mexicano, Estados Unidos. Es imperdonable generar este tipo de ficción al público en un tema que más allá de informar sus opiniones, desmoraliza a la población, y peor aún, puede afectar la opinión de inversionistas externos si llegaran a leerlo.

Lo más relevante es que durante el sexenio pasado la opinión pública coincidía en que la lucha contra el crimen se estaba ejecutando equivocadamente. La publicidad con la que se rodeaban los grandes atracos, la confrontación directa, el intento de formar enemigos públicos, la personalización que tenía el Presidente en el escenario; el consenso era que esta guerra se estaba luchando con fuerza bruta y sin estrategia.

La combinación de los resultados presentados por la SEDENA con el cambio en el enfoque de los comunicados de la Presidencia, sugieren que el actual gobierno no ha abandonado la lucha contra el narcotráfico y que la está conduciendo más tácticamente que el gobierno pasado. Me es difícil elogiar al Ejecutivo, pero en este tema me ha sorprendido gratamente y todos lo debemos apoyar al cien por cien.

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