La Traición a los Principios

El PAN dejó ir otra oportunidad para la reconciliación y reconstrucción del partido, la discusión y aprobación de las reformas política y energética se presentaban como una oportunidad propicia para convocar a militantes y simpatizantes, escucharlos y llevar al Congreso una propuesta de consenso. No hubo visión ni generosidad, cada quién siguió aferrado a su trinchera, la dirigencia miope y ciega, los inconformes en constante contradicción y los más en la desilusión.

Ya son pocos a los que les importa, son tantos los que bajaron los brazos que parece un partido encaminado a lo que dentro y fuera del país se pronostica: la desaparición del PAN, ojo, no de la franquicia, el registro puede seguir existiendo, incluso completar las cifras para no perderlo, pero la esencia se está evaporando.

¿Quién dijo que era indispensable una reforma política y si así fuera de dónde salieron los objetivos? ¿Cuándo se convocó a la militancia, dónde los foros de análisis para determinar alcances?

El IFE que sustituyó a Gobernación como órgano de control y supervisión electoral y la credencial de elector fueron propuestos por un PAN distinto y el resultado fue la consolidación de un organismo que se ganó la credibilidad de los ciudadanos y que dinamitaron los partidos políticos, los mismos y otros que ahora están tras de un nuevo instituto con el que pretenden marginar a los gobernadores y pasarle el control a los partidos.

Por muchos años el PAN se opuso a los subsidios gubernamentales, fue un opositor al centralismo y defensor del federalismo, una de las consecuencias del INE será restarle autonomía y responsabilidades a los estados.

Con la Reforma Energética ocurrió otro tanto, propuestas tímidas, cuando había margen para una iniciativa de grandes pretensiones, una como la que no pudieron concretar los gobiernos panistas, capaz de impulsar el crecimiento, considerar todas las fuentes de energía, las de hoy y las del futuro, prever los abusos y la contaminación y no regodearse en la maraña que son Pemex y la CFE.

Porque también en materia económica se dejaron de lado los principios y su vinculación con la doctrina social de la iglesia, pero cómo entender esto si alguno de los líderes actuales confesó ignorar la existencia de Efraín González Morfín, uno de los principales ideólogos y fundador del partido.

Cuando se discutió la Reforma Fiscal la dirigencia del PAN empezó una tímida reacción que despertó ciertas simpatías, no faltó quien sintiera que se actuaba con el espíritu panista de defender a la clase media que era la más afectada con las propuestas, sin embargo, al final quedó la impresión de que se hizo poco, inclusive hubo quienes aseguraron que fue pura simulación, parte del pacto de ofrecer resistencia en la fiscal para negociar con la política y energética.

El PAN no nació para ganar el poder por el poder sino para enarbolar las mejores causas de la sociedad, si por la forma de gobernar al país no respondió a las expectativas propias y ajenas lo que sigue debiéndole a la sociedad es un acto de contrición, una revisión para recordarle a la sociedad las muchas cosas buenas que sí sucedieron y admitir los hierros.

Pero al PAN también le falta defender lo que sus gobiernos hicieron bien contra la opinión de quienes  reducen el sexenio de Fox a la frivolidad de algunos actos y se omiten avances fundamentales: la transición, el control de los principales indicadores económicos, la creación de un organismo que obliga al estado  a informar y rendir cuentas y muchos más. Ya no se acuerdan que los agoreros del desastre vaticinaban que el país se haría pedazos en manos del nuevo gobierno.

Con Calderón se le puso un freno al crimen organizado ¿resultó costoso? Sí, habría que preguntar si pudo ser diferente, al tiempo se avanzó en infraestructura y en el sistema de salud; sin que ocurriera un colapso fue superada una grave crisis mundial como la de 2008 y además se recuperó el crecimiento; entre otros progresos.

Hay muchas insuficiencias, por supuesto, pero el saldo es positivo y se ha dejado pasar como si hubiese sido catastrófico como la herencia que nos dejaron los gobiernos de Echeverría o López Portillo, quienes entregaron a sus sucesores un país en ruinas.

Como se indicó, las reformas fueron una extraordinaria oportunidad de reconciliación con la sociedad y con los militantes; prefirieron medrar a favor de los intereses cortoplacistas.

Por su misión y vocación el PAN no estaba urgido del poder, tardó 60 años en llegar a la presidencia, más de 50 para su primera gubernatura, la tarea había sido de equilibrio, de conciencia social apegada a los anhelos de la ciudadanía, por eso es un partido de y para los ciudadanos, no puede ni debe ser comparsa inclusive cuando gobierna, los principios de doctrina no están concebidos para actuar como partido de gobierno, ese fue uno de los errores del gobierno pasado, hacer del partido un apéndice de Los Pinos, ahí se pusieron y quitaron dirigentes, se “palomearon” y descalificaron aspiraciones y candidaturas, lo que criticaba al PRI presidencialista.

El PAN que se apega a sus principios de doctrina procura la actuación correcta en la política, es el Partido que pugna por la moral y la decencia en su más alta concepción, no construyendo un castillo de la pureza sino como una meta a partir de la búsqueda del bien común.

En apenas diez o quince años se ha dejado de hablar de subsidiariedad, de solidaridad; para pasar a la ganancia política así, se trate de repartirse los saldos de la derrota.

La falta de reflexión ha llevado a pasar por alto la dimensión del daño que va más allá de perder en bastiones recientes como Jalisco o Morelos, donde se pasó de partido en el gobierno a tercera fuerza.

El resultado es la consecuencia de no haber realizado un análisis profundo posterior a la elección de 2012, se pasó del descalabro a la administración de la derrota para repartir los despojos. Hoy muchos se fueron para no volver, otros se encuentran enfrentados, los menos mantienen la esperanza y la dirigencia actúa por su cuenta como una especie de autómata que no oye, no ve, ni escucha.

El PAN perdió la virginidad al llegar al poder, el riesgo es que lo conviertan en cortesana.

¿En política hay algo más grave que traicionar los principios?

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