Males Necesarios

Originalmente publicado en el diario Milenio el 11 de septiembre de 2013

Hay tres sucesos que se deben saber antes de analizar el posible ataque militar de Estados Unidos y sus aliados a Siria:

  1. A diferencia de la supuesta evidencia de armas de destrucción masiva que motivó la invasión de Irak hace 10 años, son múltiples fuentes gubernamentales y periodísticas las que han corroborado el uso de armas químicas por el Presidente de Siria, Bashar al-Assad, contra sus propios ciudadanos; el más reciente a finales de julio que causó la muerte a 20,000 personas en los suburbios de Damasco.
  2. Las posiciones de Rusia y China, que rechazan la evidencia del uso de armas químicas en Siria y se oponen a una intervención foránea, están motivadas al menos en parte por su situación política y económica compleja; sobretodo en relación a Estados Unidos y Europa.
  3. Después de una década que puso en duda el liderazgo mundial de Estados Unidos, tanto políticamente por los resultados en Irak y Afganistán, como económicamente con la crisis de 2008; el actual presidente, Barack Obama, se encuentra entre la espada y la pared al considerar un ataque que ni sus ciudadanos, ni su plataforma política respaldan o perder influencia mundial en un momento crítico.

La comunidad internacional rechaza la producción, almacenamiento y uso de armas químicas con uso militar desde la convención de armas químicas de 1993, de la cual Siria es uno de sólo 7 países de la ONU que no han firmado. Aun así, el involucramiento de los países del OTAN en soberanías extranjeras ha venido a cuestionarse mundialmente, al exterior por la opresión que representa y al interior porque se considera una labor malagradecida y con resultados cuestionables.

Independientemente a la controversia que causan las intervenciones foráneas, hay interés mundial en el desarme, sobretodo en regiones inestables como Siria, que lleva décadas en guerra civil. El razonamiento a favor de la intervención en estos casos es algo irrefutable, se quiere evitar que se usen armas de esa categoría en ataques terroristas internacionales y los estragos que causa el genocidio por las mismas genera situaciones locales que acaban por cruzar fronteras. A pesar de esto, el Presidente Assad no se quiere ver débil ante los insurgentes en su país, por lo que ha desafiado y provocado a Barack Obama sobre la retaliación que montaría si Estados Unidos atacara a Siria.

El Presidente Assad tiene que mantenerse firme para no perder el control de un país en plena guerra civil

En 2013, después de dos guerras frecuentemente catalogadas como fracasos y una crisis económica, ni los mismos estadounidenses quieren que su país actúe como el policía del mundo; el problema es que ese trabajo no tiene vacaciones y si se dejan ver débiles, sus enemigos aprovecharán la oportunidad.

Además de los usuales problemas del Medio Oriente, la renuencia de Rusia y China a aceptar la evidencia de armas químicas en Siria es vista como consecuencia del inesperado cambio de situaciones que se han registrado este año. Después de todo, se suponía que el BRIC, encabezado por Rusia y China, tomaba un rol más importante en el escenario mundial debido a su propio crecimiento y los débiles mercados de capital y depreciada infraestructura en Estados Unidos y Europa; en lugar, estos países en supuesto desarrollo se ven estancados económicamente y envueltos en escándalos de corrupción que los han dejado nuevamente en la sombra de la ahora creciente economía americana.

La alianza entre China y Rusia se fortalece. Los respectivos Presidentes, Xi Jinping y Vladimir Putin

Pareciera que este es un conflicto de relaciones públicas más que militar, pero la presencia y acusaciones de albergue y simpatía de Al-Queda en Siria añaden un motivo tangible para Estados Unidos y Europa, que si bien no tienen el apoyo de la ONU, la operación planeada lo puede prescindir. Hasta el momento los corresponsales militares que han observado los preparativos de las fuerzas armadas americanas lo asemejan al movimiento que se hizo en Kosovo bajo Bill Clinton. Las comparaciones nacen tanto por la intención de atacar sin soldados en tierra, como por la situación de un Presidente en la Casa Blanca que después de rechazar las políticas de guerra de su antecesor, se ve con la mano forzada a iniciar represalias bélicas en nuevos terrenos durante su administración.

Después de semanas de tensión que no apuntaba a una resolución militar, anoche el Presidente Obama planteó sus motivos a su ciudadanía y hoy está programada la discusión en el Senado americano; se espera que estas dos incursiones finalmente definan si se lanzará un ataque.

El Presidente Obama ha buscado apoyo para atacar a Siria

Por su parte, Francia ya aprobó la acción militar y Gran Bretaña optó por no involucrarse después de que el Primer Ministro, David Cameron, presentó la petición de ataque al parlamento que por su parte rechazó una iniciativa militar del gobierno por primera vez desde 1782. Los ciudadanos y legisladores ingleses, como los estadounidenses, han manifestado estar hartos de conflictos ajenos e infructíferos.

En efecto, Estados Unidos se encuentra con la difícil decisión de tomar cartas en el asunto aunque en realidad no quiera y probablemente no le convenga pagar el capital político de no responder al reto directo que le ha presentado Siria. Como casi siempre, el más fuerte, Estados Unidos, está ante el riesgo de ser condenado por abusivo y metiche si se involucra, o por cobarde y débil si se abstiene; una decisión amarga cualquiera que sea el resultado.

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