Mitoestética

Recientemente vi una cartelera publicitaria de relojes Omega protagonizada por Nicole Kidman. Ciertamente es una actriz hermosa, pero aún rodeada de comerciales con bellezas mucho más jóvenes, me cautivó algo del anuncio. Analizándolo cuidadosamente me percaté que lo que me llamó la atención fue la forma y tamaño de sus brazos. En un mundo en el que se realzan las extremidades esqueléticas, me impactó recordar lo estético de la normalidad.

Nicole Kidman es una mujer delgada y estoy seguro que aún esa foto está retocada, pero en esa toma se le ven los brazos como a una persona real y extraño la reproducción de figuras reales en el mundo virtual.

La semana pasada Jennifer Lawrence, twiteó que si los esteroides son ilícitos para los atletas, el Photoshop debería ser ilícito para las modelos. Para quienes lo desconozcan, Photoshop es el programa que típicamente se usa para modificar el aspecto de las fotografías y hay programas similares que lo hacen para video. En efecto es bastante hipócrita repudiar a los atletas por usar herramientas que alteran su naturaleza y festejar que modelos aprovechen de estos instrumentos para verse más atractivas.

Hay extremidades flacas, gordas, atléticas y de todo tipo. No todo el mundo nace para la industria del entretenimiento y no me parece que poner a los ejemplares más atractivos de nuestra especie deba ser juzgado, como frecuentemente lo es, por destruir la autoestima de los jóvenes. Sin embargo, tomar personas y modificarlas digitalmente para tomar aspectos que no son logrables por naturaleza y ponerlos como ejemplo tiene consecuencias.

En el caso de las mujeres, que es mucho más grave, parece ser que hemos concebido un modelo ideal que tiene una cabezota, brazos descarnados, piernas flacas musculares y senos plastificados. A mí no me parece atractiva esta mujer, puedo aceptar que hay a quienes sí, pero es una caricatura de la humanidad y no la realidad. Definitivamente hemos llegado al punto en el que a través de manipulación digital y quirúrgica se puede lograr esta imagen femenina, pero no es natural, es una depravación socialmente aceptable.

Para los hombres es diferente, pero lentamente va por el mismo camino: cuerpo de Adonis, cara de Venus parece ser el modelo a seguir. Hasta el momento el gimnasio y la estética son suficientes, pero cada vez es más frecuente la tendencia para que predominen rasgos afeminados que también van en contra de nuestra naturaleza masculina.

Sin duda hay personas bellas y feas en este mundo, injusto o no, las feas no nos gustan a nadie. No obstante, cuando tenemos la necesidad de modificar hasta a los más atractivos ejemplares de nuestra especie, tenemos un serio problema.

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