OBAMAVAMÉXICO

Originalmente publicado en el diario Milenio el 8 de mayo de 2013

Me gusta este título. Suena a un eslogan publicitario fallido. No tan alejado de la realidad de la visita. Es intrigante ver la comunicación de un hombre que en realidad se dirige a un público ajeno al que se dirigía. La visita de Barack Obama a México y Costa Rica fueron dirigidas a los hispanos que viven en Estados Unidos y no a los pueblos latinoamericanos por los que pasó.

Quizás es más difícil distinguir la actuación cuando se vio a Obama junto al Presidente de México y rodeado de estudiantes, pero puede estar seguro que quien le habló fue al creciente electorado hispano de los Estados Unidos. No es ninguna coincidencia que la comunidad mexicana es el mayor segmento de las minorías que votan en las elecciones americanas.

Probablemente pueda parecer excesivamente negativo mi punto de vista, pero la realidad es que los temas que vino a tratar Obama son de primordial importancia para los hispanos que viven en Estados Unidos y de relevancia colateral para los mexicanos. El diálogo lo acaparó su interés por una reforma migratoria, de la que dice no aceptará una propuesta que no cubra a los 11 millones de latinoamericanos indocumentados y la celebrada nueva visión comercial con México que contrasta con la que había presentado Hillary Clinton como Secretaria de Estado sobre el consumo de drogas de Estados Unidos como parte del problema del narcotráfico.

En cambio, no se trató de ningún potencial avance en materia económica, por ejemplo, México no logró que se le incluyera en el proyecto de tratado comercial Estados Unidos-Unión Europea, Obama se regodeó en el condescendiente elogio: “es momento de que México tome su lugar en el escenario mundial” ¡Patrañas! Ese momento sucedió hace 200 años. Al igual las alabanzas al reciente crecimiento económico de México cuando el país solo creció 1 por ciento en el primer trimestre de 2013 y la creación de empleo continúa por abajo de la incorporación de jóvenes a la fuerza laboral, resultados ampliamente decepcionantes para exaltarlos.

Una visita con más visos de campaña en la cual Obama ni se tomó la molestia hablar de los temas relevantes entre las dos naciones. Si bien dijo que veía a México como un socio igualitario de Estados Unidos, la verdad es más bien lo trató como a un hermano chico al que se le hace como quiera.

Para no decepcionar a los optimistas demos tiempo para ver si se produce una nueva relación económica, más equitativa, si los llamados equipos de negociación de primer nivel alcanzan resultados y sobre todo si realmente la relación deja de centrarse en temas de seguridad.

El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en su visita a México

La opinión de los mexicanos sobre que candidato preferirían fuera el Presidente de los Estados Unidos en ambas elecciones en las que participó Barack Obama

 

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