¿Para Eso Quieren Reformas?

No se necesitaba bola de cristal para predecir lo que iba a suceder con las leyes secundarias de las reformas en marcha. Al proceso de la modificación constitucional le están poniendo amarras, están atando el marco legal que las pueden convertir en el “parto de los montes”.

¿Sirven de algo reformas constitucionales que luego quedan atrapadas en la maraña de la legislación secundaria? Sí, pero no lo suficiente.

Estamos viendo a los organismos autónomos cooptados por los partidos, a los legisladores atrapados por el lobbying, intereses personales, gremiales o corporativos y/o a los sindicatos que se niegan a perder prebendas que desde ahora hacen temer que las ansiadas reformas no traerán los beneficios o por lo menos no con la velocidad que se pudiera y eso, créame, lo puede sufrir toda una generación; 15 o 20 años son muchos.

Por ese camino no crece nada, no hay reformas que transformen nada, sólo es maquillaje.

La reforma educativa, por ejemplo, mantiene inalterable parte del aparato. La detención de Elba Esther Gordillo no pasó de ser un golpe de efecto. Las acciones posteriores no han llevado a desarticular las estructuras que tienen en la mediocridad la educación básica del país.

No se necesita mucho, con escuchar los argumentos de Mexicanos Primero se puede observar lo mucho que falta, lo poco que se ha avanzado.

En el caso de la Ley de Telecomunicaciones ha ganado la polarización entre los que defienden a uno y otro sector, argumentando que lo que se quita a los poderosos no es en beneficio de las mayorías.

Y eso que todavía no entramos a la legislación secundaria de la energética, esta sí que la “madre de todas”. Con lo que hemos visto no hay para el optimismo.

En el proceso de las reformas era indispensable que la integración de los órganos autónomos fuera independiente para que sirvan de contrapeso. Vemos que han terminado atrapados por los partidos, grupos de poder y poderosos. No pueden ser realmente autónomos si su integración y funcionamiento lo deciden los mismos que deben ser observados.

El INE terminó diseñado y conformado a gusto, imagen y semejanza de los partidos políticos.

El IFT, de incógnito. No se ve ni se oye. Su ausencia en la discusión de la legislación secundaria es, por decir lo menos, sospechosa.

El Ifai navega entre su pasado tormentoso y marcado por la influencia de los partidos.

Derechos Humanos a nivel nacional exhibe serias carencias.

Preocupa que el poder Judicial esté al margen, viendo las reformas de lejos.

Sí, también están los que, sin ser ideales, su desempeño es digno, como el Inegi y el Banco de México.

El propósito de las reformas es generar riqueza, mejores empleos, recursos para la transformación integral de la nación, empezando por el estado de bienestar  con énfasis en la educación, la salud, la alimentación y la atención de los grupos vulnerables, la sustentabilidad y protección de los recursos naturales, una mejor distribución de la riqueza y por supuesto la modernización de la infraestructura.

Para todo esto se necesita dinero, mucho dinero y una administración honesta y transparente de los recursos públicos, por eso las reformas pasaban por la integración de órganos autónomos verdaderamente independientes y, la verdad sea dicha, casi ninguno de los actuales está libre de ataduras, casi todos tienen dueño y, como ya estamos viendo, los intereses que arrastran exhiben desde ahora su vulnerabilidad.

Por cierto, los agoreros no hacen bien en presumir victorias aplastantes y menos hacer de las decisiones corporativas victorias de las reformas, en América Móvil tienen claro sus objetivos, por algo su principal accionista es el hombre más rico de México.

Son tan ignorantes, pero tan ignorantes que no saben que el negocio de la telefonía ya está en otros servicios. Por ejemplo, ¿Qué pasará si en poco tiempo Carlos Slim está en televisión? Por cualquiera de las vías comprando canales de televisión restringida, una cadena como Megacable o bien con una producción robusta producto de exclusivas como los Juegos Olímpicos o los partidos de fútbol como ya está sucediendo, por ahora solo con su plataforma de Uno TV.

Hay que tener la prudencia que viene del tiempo, para entonces veremos quien ganó la guerra de las telecomunicaciones, sobre todo cuando la disputa sea en la competencia, lejos de los políticos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *