Radio Ausente

La polémica en torno a la reforma a las telecomunicaciones y sus leyes secundarias se ha centrado en la telefonía y en la televisión, sobre todo después de la declaración de los actores preponderantes. De la radio ni hablar, apenas si aparece como referente, como si no existiese. Dicen que Don Emilio Azcárraga Vidaurreta mandaba a los locutores de la W a realizar programas de televisión sin pago y les advertía que alimentaran el medio porque en el futuro sería les daría de comer. En los últimos 30 años la radio ha ido a la zaga: mientras la televisión avanzaba con canales espejo para propiciar el relevo, la radio batallaba para que se atendieran sus temas.

La radio ha ido a la zaga de la televisión en todo el proceso de digitalización, mientras la televisión avanzaba con canales espejo que se cedieron para propiciar el relevo, hoy que vemos que la multiprogramación le permitir a las empresas crecer en varios canales, se confirma que la televisión ha estado en lo suyo, creciendo y desarrollándose, mientras que la radio ha navegado en temas como definir el standard tecnológico que les llevó años a pesar de que todo el mundo sabía la solución; hoy se sigue discutiendo si se dan los pasos para aumentar las frecuencias y la radio HD empieza a dar pasos.

Está claro que la radio ya no será más el negocio del pasado, difícilmente los industriales harán las fortunas de sus antecesores porque la competencia se complicó, hay jugadores que hace una década no existían como la publicidad exterior, las publicaciones especializadas y desde luego las redes sociales. Hoy el pastel publicitario se reparte entre muchos más y la participación que le queda a la radio está disminuida.

Por supuesto, hay que entender que los hábitos de audiencia cambiaron o migraron, las AM pasaron mucho tiempo sin la calidad suficiente y las nuevas generaciones se fueron a la FM para no volver, las nuevas tecnologías trajeron reproductores individuales y sistemas para escuchar música en forma ininterrumpida. Fue hasta 2008 que se dio la autorización para abrir el espectro a fin de que las emisoras de AM migren a la FM, proceso que aún está en marcha.

También hay que observar las tendencias en el mundo, desde 1990 la radio satelital hizo su aparición para transmitir desde Estados Unidos a casas y automóviles, después de altas y bajas logró un re-posicionamiento en 2006 con la contratación del polémico Howard Stern. Hoy la empresa Sirius ofrece un menú de lo más diverso con programación desde Estados Unidos y Canadá, un gran paso ha sido que la banda AM prácticamente desapareció de los coches y se instaló la opción satelital por suscripción.

De un tiempo a la fecha en México se transmite la radio digital, es un estupendo esfuerzo que tomará su tiempo por la necesidad de aparatos adecuados para recibir la señal. Los industriales de la radio han carecido de la energía para fortalecer al medio, hace años debieron independizarse de la televisión, pero han naufragado entre la normatividad, los intereses particulares y los miedos para crear su propia Cámara.

La radio en México tiene una historia única, por muchos años ha sido compañía de millones de seres humanos que no tenían otro contacto con el exterior, fue un protagonista fundamental en sucesos como los sismos del 85, el principal canal de libertad en la época predemocrática, ese largo período en que muchos medios eran una extensión del gobierno y del partido de estado; no se entenderían muchas exppresiones sin el papel que jugó la radio en la aparición de emisoras y programas que rompieron la censura y los límites que impedían la libre expresión de las ideas y el concurso de actores que carecían de tribuna.

Por supuesto, las nuevas tecnologías han ido ganando sus espacios y algunos medios van cediendo o perdiéndolos por los nuevos hábitos y costumbres, pero no se puede dejar de admitir que hay también falta de reacción para, por lo menos, alargar la sobrevivencia.

En las telecomunicaciones hay un enorme vacío. Cuando se habla de la radiodifusión se alude a televisión y radio porque como definición técnica no se las puede separar; pero el interés se centra en la tele, la radio es una especie de fantasma que se mostrar músculo, pero no para darle a cada medio el lugar que le corresponde.

Se insiste en que la reforma busca generar riqueza y oportunidades, en el caso de la radio no parece, ni aparece, es un invitado forzado; como se determinó que solo se declarara un actor preponderante por sector se quedan al margen áreas  como la radio o la televisión de paga; grandes y pequeños mercados donde hay un dominante que concentra estaciones o comercialización.

La radio ha estado sujeta a los intereses de la televisión, para no ir más lejos en el desplegado que está publicando la CIRT acerca de las reformas, solo se aboga por el tránsito de la AM a la FM ¿y las condiciones de competencia? ¿Y las frecuencias pirata? Entre otros temas. La radio queda atrapada en las diferencias entre los preponderantes de telefonía y televisión. No todos los concesionarios son grandes empresarios, hay muchos pequeños y medianos que desde hace años no se sienten representados, tanto que se creó una organización independiente con más de 300 estaciones.
Son muchos los municipios en el país que aún tienen en la radio su principal medio de comunicación, además son empresas que dan empleo y contribuyen al desarrollo de las comunidades, para ellos no hay espacio ni en la legislación secundaria ni en las acciones ejecutivas que atiendan temas urgentes que se posponen.

En síntesis, la radio queda al margen por las diferencias e intereses de los preponderantes de telefonía y televisión.

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