Son Estadios No Estéticas

Como se nota que hay quienes jamás han sido parte de la porra, menos se han tirado una cascarita. El grito de PUTO al portero que despeja es como un saludo, ¿En serio creen que se incomodaban el guardameta de Croacia, Camerún o el de Brasil? No que va. Ni entendían, ni les importaba, estaban más agobiados con su tarea bajo los postes que en escuchar al “respetable”.

La masa estimula o descalifica, no describe. La barra se hace sentir, no piensa, no reflexiona, no estamos en un aula magna sino en la tribuna.

Me sumo al tema porque pareciera que en aras de defender la diversidad y a los grupos minoritarios se estrechan los espacios de las mayorías. No, yo no tengo un amigo gay, la vida no me ha llevado por ese camino, conozco a algunos que lo son y muy su vida.

Nos estamos haciendo demasiado susceptibles, tenemos la piel demasiado delicada, eso a la larga lleva a la intolerancia, ojo nada que ver con abusos o el bullying; casi nadie está de acuerdo con los excesos de quienes se ocultan en el anonimato de la turba o se deliran en el ánimo de la muchedumbre.

En esta polémica poco se repara en la importancia del Futbol como catalizador social, representa una de las válvulas de escape más importantes porque cada semana permite a millones de personas abandonar sus problemas personales, pérdidas y limitaciones. Al menos tienen eso y si uno, cinco o veinte gritos de puto lo ayudan a descargar angustias pues bienvenidos así se fastidien los señoritos del buen decir.

Una vez disipado el riesgo de que la Selección Mexicana de Futbol resultase sancionada por la FIFA porque en los estadios de Brasil los aficionados gritan “puto”, en México la polémica sigue.

Pero el asunto no se queda en Brasil, seguro volverá a la menor provocación. Por lo pronto el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación advirtió que es “una expresión de desprecio, de rechazo” y que “no es inocuo (porque) refleja la homofobia, el machismo y la misoginia que privan aún en nuestra sociedad”.

Contrasta con lo dicho por el técnico nacional Miguel Herrera: “sí, es un insulto, pero es como parte de lo coloquial, esa palabra es un verbo que lo usamos para todo. No es algo que la afición haga para ofender”.

No he sabido de algún portero del fútbol mexicano que se ofenda, tampoco los de otros equipos en cuyos países se hable castellano.

Si hubo quienes se perturbaron con una palabra imagínese cuando se enteren de lo que se dice fuera y dentro de la cancha: “te vendo fotos de tu vieja encuerada”. “Anoche me cogí a tu madre”, “eres un cerdo”, o aquello de Ciudad Universitaria hacia el técnico visitante: fulano “la porra te saluda” y le sigue la mentada de madre.

No, la discriminación es otra cosa. De hacerles caso llegará el momento en que en los estadios se impongan códigos de comportamiento y buenas costumbres.

No es un tema únicamente deportivo, son catalizadores, una Copa del Mundo o unos Juegos Olímpicos son canales de catarsis. Quienes van al estadio saben a lo que van, Hay otros escenarios donde se actúa con buenas maneras, pero no el estadio, para eso hay templos, bibliotecas o salas de conciertos. Quienes temen salir o no han salido del closet no se preocupen, no es por ustedes.

¿Y la FIFA? Bueno, la FIFA es otra cosa ¿Qué decir de un organismo tan cuestionado y cuestionable que no se ruboriza para llevarse miles de millones de dólares que podrían cambiar la vida de algunas favelas. Eso sí que es inmoral. La FIFA está lejos de dar ejemplo, en todo caso da pena.

Por ahí leí que los de la FIFA quieren ganar una credibilidad como la de la NBA, la liga profesional de basquetbol de Estados Unidos y Canadá, que cuyas sanciones han sido ejemplares, Se me ocurren muchas lecciones que los NBA le puede dar a la FIFA, la más reciente impuesta al dueño de los Clippers de Los Ángeles, quien ofendió a los negros y por eso lo obligaron a vender la franquicia ¿Sabían Ustedes que los jugadores deben presentarse vestidos con decoro, en actos públicos su ropa debe ocultar en lo posible los tatuajes, habrá a quien le parezca una falta de respeto a la persona y su libertad, pero para la NBA es un código de conducta.

Quienes acuden a los estadios saben a lo que van. Hay quienes gritan PUTO sin ofensa, Como hay los que dicen amigo o hermano con mala leche.

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