¿Y Todavía No Hay Nadie?

Como en pocos países, en México los hombres y grupos de poder no cambian, van y vienen, pero no se renuevan. En los últimos 20 ó 25 años pocos nombres que ocupan los titulares de los medios o son referentes han cambiado en los principales sectores del país, sobre todo en la política y en el sector público.

Por ejemplo, en el PRI Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y César Camacho; en el PAN Felipe Calderón, Diego Fernández de Cevallos y Luis H. Álvarez; en el PRD Cuauhtémoc Cárdenas, Pablo Gómez y Jesús Ortega; en el Verde la familia González, en el PT Alberto Anaya; en la iglesia católica Norberto Rivera, Juan Sandoval y Onésimo Cepeda; en la Luz del Mundo Aaron Joaquín y Antonio Chedraui con los ortodoxos; en la IP Carlos Slim, Claudio X González, Alberto Bailleres, Germán Larrea; en los medios de comunicación Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas, Mario y Olegario Vázquez Raña.

El título del artículo es de Luis González de Alba quien refiriéndose a Cuauhtémoc Cárdenas planteaba el lunes en Milenio que, han pasado 26 años ¿Y todavía no hay nadie más? El concepto se lo escuché por primera vez al político jalisciense Jorge Salinas. Otros contemporáneos de Cárdenas que siguen los medios son Muñoz Ledo y paradójicamente en la izquierda los acompañan Manuel Bartlett y Manuel Camacho, los extremos del 88.

El caso es que en México pareciera que nada cambia, que la vida se estaciona: 20 años después el PRI está en el Gobierno Federal y en más de 20 gubernaturas, la historia se repite en los sindicatos, fuera de la caída de Elba Esther, siguen Gamboa Pascoe, Romero Deschamps, Víctor Flores y Hernández Juárez,

20 años después se repiten los nombres: otro Emilio Azcárraga dirige Televisa, otro Emilio Lozoya está en el sector energético, otro Velasco gobierna Chiapas y Ángel Aguirre despacha de nuevo en Chilpancingo.

¿Qué decir de los grupos de poder? Los Calderón de seis legislaturas en la Asamblea Legislativa del DF han tenido presencia en cinco; el grupo Atlacomulco no ha soltado el gobierno del Estado de México y aunque su proyecto era llegar a la presidencia en  2000 con Chuayffet, trece años después lo lograron con Peña Nieto; por ahí siguen los Murat en Oaxaca, los del Mazo en el Edomex, los Calzada en Querétaro, los Echavarría en Nayarit, los Monreal en Zacatecas y los Yunes en Veracruz.

20 años después el PRI sigue siendo oposición en Guanajuato, Baja California y el Distrito Federal, de nuevo el PRI tiene mayoría en el Congreso y el PRD la mantiene en la Asamblea Legislativa.

En otros ámbitos, los que negociaron el TLC hoy son sus cabilderos, 20 años después son los mismos conductores de los noticiarios estelares de la televisión, el Metro sigue siendo el sistema eléctrico más barato del país.
20 años después están de regreso en el gobierno los Osorio, Murillo, Chuayffet, Joaquín, Robles y Martínez. Con caras nuevas pero regresan los Lozoya, de la Madrid,  Ruiz Massieu y Meade.

Si una persona regresara de un largo coma de 20 años y leyera los diarios se encontraría con los mismos nombres y actores; no parece haber espacio para otras generaciones.

A diferencia de sus antecesores, los presidentes de los últimos 25 años se mantienen activos, algunos muy vigentes como Salinas de Gortari, Fox y Felipe Calderón. Ernesto Zedillo eligió otro camino, pero está visible.

Habrá quién diga que en otros países pasa lo mismo porque en Rusia de nuevo está Putin, en Estados Unidos siguen los Clinton y los Bush, en Nicaragua regresó Daniel Ortega, en Corea del Norte hay otro Kim de la misma estirpe y Fidel Castro todavía no se muere.

Habrá quién diga con mucha razón que la permanencia aporta experiencia y perseverancia; pero del otro lado están los líderes morales, los caciques, liderazgos y grupos de poder que han monopolizado e impuesto sus proyectos e intereses.

De nuevo la pregunta de Luis González: 26 años ¿Y todavía no hay nadie?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *